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Hace ya unas décadas que el ser humano ha cambiado sus puntos de vista y su forma de vivir por los medios de comunicación, tv, Internet, etc…de vivir con lo que tenía y ser feliz, a ratos, con ello se ha pasado a que la propia felicidad y la de los que nos rodean se base en el consumo. Todo se puede comprar, de mejor o peor calidad, se consume imagen continuamente, últimos modelos de todo, últimas series en streaming, youtubers, influencers, pornografía (como si de sexo se tratase) y un largo etcétera que se supone te hace feliz.

Sin embargo, en consulta y en la calle observo una enorme insatisfacción, mucho aburrimiento y la desagradable sensación de que unos puede tener de todo y el resto solo disfrutar de migajas.

Llevamos un tiempo ya largo de confinamientos, recortes de posibilidades de salir a comprar o de tomarnos unas copas con las amistades, no os digo nada de salir de excursión o de viajar, esto ha recortado las posibilidades consumistas de la enorme mayoría de la población y de ahí la insatisfacción de muchas personas.

Cuando en consulta me comentan su malestar general siempre les pregunto ¿bien, no puedes salir, no puedes consumir entonces que haces o hacéis en casa todo el tiempo?

La enorme mayoría me dice que ven series, algunos han aprendido a cocinar y muy pocos leen algo, pero que se aburren con casi todo. Qué pocos me dicen: he empezado a aprender música o estoy haciendo manualidades de todo tipo y hecho muchas horas con esto o jugando con mis hijos o con mi pareja.

Y aquí quería llegar, las actividades manuales en casa, y más si llegan a apasionarte hasta preocuparte por que salgan bien o simplemente estar aprendiendo nuevas posibilidades que nunca habías intentado favorecen el equilibrio mental, mata el aburrimiento porque “estoy haciendo algo”, me da placer mientras lo hago y satisfacción al finalizarlo. En resumen, me produce cierto estado de felicidad que me sale barato y me ocupa y preocupa.

Esta preocupación cubre el espacio-tiempo de otras preocupaciones más serias de nuestros pensamientos y me desestresan, me quitan el aburrimiento, y cómo estoy horas con ello puedo hablarlo luego con los míos, me facilita la comunicación activa. Ver series, por ejemplo, no me permite más que pequeños comentarios con los míos que no suelen llevar a diálogos.

Cuando las parejas, en mi consulta, me hablan de lo mal que les va la sexualidad en estos tiempos y les pregunto, solo hacen esperar a que todo esto de la pandemia acabe con el consiguiente aplazamiento, sin fin parece, de ya podremos divertirnos, con esto la ilusión por vivir se adormece, cuando no se frustra, la felicidad se aplaza y todos solo ven a diario series, vídeos o aplicaciones de memes que solo les hacen matar el tiempo.

¿Cómo activar un encuentro sexual en la pareja con este trasfondo?

¿Cómo sentir la ilusión de un encuentro con el otro/a si todo está aplazado?

La mayoría de los hombres que viene a consulta y amistades de la calle han aumentado su consumo de pornografía, ellas más de videos sobre manualidades, ambos de series que jamás habrían visto, pero ninguno se preocupa por crecer, por reforzar nuestro interior, por buscar algún ocio o hobby. Ninguno/a por organizar encuentros sexuales o afectivos. En resumen, por mirar más en nuestro interior y aprovechar la pandemia para el crecimiento personal y de la pareja.

Todo se ha aplazado, ya podré seguir consumiendo. De aquí el estado de ansiedad o de depresión de muchas personas.