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  • El deseo necesita de motivos para desear
  • El deseo masculino y el femenino son distintos por completo

La falta de motivación en la pareja

Hace unos días atendí un caso de una mujer que había perdido su deseo sexual, esto que resulta, desgraciadamente, muy habitual me llamó en este caso la atención un hecho en particular.

El motivo aparente de su situación era que aunque ella se consideraba una persona poco sexual y deseosa sin embargo si había tenido deseos durante el noviazgo y los primeros años de matrimonio. Al poco de casados decidieron tener hijos y se dieron cuenta de que no podían por medios naturales, un desarreglo importante de sus ovarios lo dificultaba y tomaron la opción de asistir a los tratamientos de reproducción asistida, tras varios años no pudo conseguirse el embarazo deseado y abandonaron los intentos, dice que no les importó pues tenían sus vidas muy completas y satisfactorias.

Sin embargo desde los primeros intentos de búsqueda de embarazo ella comenzó a perder el deseo, él se enfadaba con frecuencia por esto y le recriminaba que no hiciera nada por mejorar su situación. Con los tratamientos, el tiempo y una importante falta de comunicación entre ambos, la dificultad del poco deseo de ella se convirtió en verdadero problema.

Comenzaron a discutir con frecuencia por otros motivos y con el sexo hicieron lo que llamamos un “pacto de silencio”, él tomo una actitud muy “masculina” dejó de hacer demostraciones de afectos y comenzó a salir casi todos los días al bar con los amigos, siempre volvía un poco “achispado”, dice ella que sin pasarse nunca, pero con lo suficiente como para que cualquier detalle se convirtiese en una discusión más o menos importante.

Cuando me cuenta, en la actualidad él ya no hace nada por acercarse a ella, le dice que la quiere, ella dice lo mismo de él, pero se han olvidado de demostraciones de afectos y cualquier intento se ha vuelto torpe y sin habilidad alguna. Además él le ha comentado que el problema es de ella y que él no va a hacer nada, parece que solo seguir bebiendo.

Este hombre se olvida o desconoce que el deseo de cualquier cosa se basa en como me lo paso con ello y que recuerdo tengo de la anterior vez, si mi anterior relación fue agradable y no hubo problemas entorno a ella lo lógico es que vuelva a desearla, pero si no fue bien del todo o costó varios enfados o simplemente se hicieron por pura necesidad del otro ya no voy a desear que esto vuelva a ocurrir. Los enfados por no responder a una relación son un chantaje para las próximas relaciones: “lo haré por no volver a verte enfadado conmigo durante días” y nadie desea un chantaje.

Cómo va esta mujer a desear a su pareja si ya tampoco hay motivos, un hombre enfadado, sin demostraciones de afectos y bebido habitualmente no genera ninguna motivación real para buscarlo o desearlo. Curiosamente ella se autoestimula de tarde en tarde, con poca habilidad pues no fantasea con nada ni nadie y solo se estimula el clítoris de forma mecánica pero con satisfacción y orgasmo en cada ocasión. Es decir si percibe su propio deseo, bajito pero real.

La motivación es fundamental en la pareja y muchísimos otros aspectos de nuestras vidas, cuando nos enamoramos al inicio de cualquier relación siempre hay un motivo que nos acerca a la otra persona y es nuestra responsabilidad como pareja mantener esa motivación lo mejor posible, incluso ampliando los motivos. 

Si no hay motivos para hacer las cosas cómo voy a desear hacerlas.

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